Brote de fiebre amarilla en Angola y Congo

Un brote de fiebre amarilla en Angola y la República Democrática del Congo ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias que, junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), han empezado este miércoles una campaña de vacunación masiva con el objetivo de inmunizar a 14 millones de personas. El reloj juega en contra porque desde febrero del año pasado la infección ya se ha cobrado la vida de casi 500 personas y ha contagiado a miles.

Se trata del peor brote de fiebre amarilla que se produce en un entorno urbano, puesto que ya se han detectado casos en Kinshasa, la capital congoleña donde viven más de 10 millones de personas y tan sólo están vacunadas dos millones.

Advertencia de la OMS

Tanto la OMS como varias organizaciones no gubernamentales han advertido del riesgo de que la infección se esparza a otros regiones del mundo. Además, las organizaciones no gubernamentales como Save the Children, han advertido de carencia de reservas de vacunas y por eso se ha decidido fraccionar la dosis a una quinta parte de la cantidad utilizada regularmente, como una medida de emergencia a corto plazo y dado que está probado que una dosis menor protege de manera efectiva contra la enfermedad al menos durante doce meses.

Desde enero, la OMS ha repartido 14 millones de dosis y hoy por hoy hay entre cinco y siete millones más en reserva. El problema es que para elaborar una vacuna contra la fiebre amarilla se necesita un proceso que dura un año, un periodo de tiempo demasiado extenso ante la urgencia del caso.

La fiebre amarilla se transmite a través del mosquito Aedes Aeqypti, el mismo responsable del Zika, pero a diferencia de este último virus presenta peores cuadros médicos, con hemorragias y en las últimas fases, insuficiencia orgánica e ictericia, una afección que da a la piel y a los ojos un color amarillento que bautizó la enfermedad.

El brote se originó a finales del año pasado en Angola y ha traspasado a la vecina República Democrática del Congo a través de la extensa frontera. La temporada de lluvias tiene que empezar el próximo mes y es cuando las probabilidades de infección son más elevadas, debido a la humedad y las altas temperaturas.

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